Tú lo llamas suerte. Yo, constancia.

El rincón de floricienta

4 GATOS DE LA SUERTELa suerte no existe. Al menos no para mí, ni en mi cabeza, ni en mundo. Ni en mi forma de vivir.

La etimología de la palabra suerte, nos dice que proviene de la época de los romanos. Cuando utilizaban unas cuentas a modo de collares muy primitivos en forma de tablillas de madera o bolitas de piedra pulida, denominadas “sors”. Las lanzaban al aire, interpretando cómo caían y dónde se colocaban con la intención de adivinar el destino. La palabra sors pasó a sortes y de ahí la suerte. Desde tiempos muy primitivos se recurría a este tipo de prácticas, empleando la intuición y leyes divinas que por ese entonces, eran el dogma por excelencia.

Desde siempre, el ser humano ha estado en constante búsqueda de respuestas. Y el término suerte, no es más que la necesidad de establecer un orden. Necesitamos entender por qué del…

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